jueves, 30 de noviembre de 2017

BAJO LA BÓVEDA CELESTE




"Es lógico que la cúpula celeste se trabaje
con compás dada su curvatura y la base
cuadrada o rectangular con la escuadra,
como se practica en Masonería". 

Federico González Frías. Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos.(Bóveda Celeste)


miércoles, 8 de noviembre de 2017

SIMBOLISMO DE RUTH Y NOEMI EN LA MASONERÍA


William Blake. Ruth, Noemí y Orpá, pintura de 1795 


Autor: Siete Maestros Masones

En el Antiguo Testamento, en el Libro de Ruth, se cuenta que Elimélek, cuyo nombre significa: mi Dios es rey, su esposa Noemí, que significa: mi dulzura, y sus dos hijos varones, se establecieron en las tierras de Moab procedentes de Belén de Judá. Al cabo del tiempo Elimélek murió dejando viuda a Noemí con sus dos hijos. Estos tomaron por esposas a dos mujeres moabitas, Orpá y Ruth. Años después los maridos de ambas también murieron, quedando Noemí sola con sus dos nueras. Entonces, Noemí, anciana y sin otros hijos, comprendió que no podía dar nada a las dos jóvenes y les pidió a éstas que volvieran con sus respectivas familias y rehicieran sus vidas junto a los suyos, ya que ella había decidido retornar a la tierra de sus antepasados. Orpá, que significa: la que vuelve la espalda, accede y deja a Noemí, pero en cambio Ruth, cuyo nombre significa: la amiga, se niega a abandonar a su suegra:

No me ruegues que te deje y que me aparte de ti; porque adondequiera que tú vayas, yo iré; y dondequiera que tú vivas, yo viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios, y la acompaña en su regreso a Judá. 

Ruth toma pues la decisión de continuar adherida a la familia de su difunto esposo, y por eso mismo a su Tradición. Ya en Belén, y dado que era el tiempo de la siega, Ruth va a recoger espigas a los campos de Boaz, un pariente de Noemí, recibiendo de éste como salario por su trabajo, una porción de grano, suficiente para alimentarse ella y Noemí. Boaz queda impresionado por el trabajo sin descanso de la joven moabita así como por la noble acción de ésta hacia su suegra.

Finalmente cuenta el relato cómo siguiendo las instrucciones de su suegra, Ruth se casará con Boaz, por ser éste el pariente a quien corresponde, según las costumbres del levirato (costumbre que tenía como fin evitar que las viudas quedaran sin recursos), el rescate de la joven, es decir que debía actuar como goel el hermano (levir) del esposo, o bien el pariente más próximo, lo cual significaba atender o desposar a la mujer de la familia que ha quedado viuda y sin hijos. Siendo por sus cualidades, según continúa el relato bíblico, que Ruth se hace merecedora de restablecer esta cadena dinástica.

He aquí cómo es a través de Ruth, que con firme decisión restituye la Tradición, que Noemí se convierte de nuevo en madre espiritual de Ruth y en la abuela legítima del hijo que su nuera tiene con Boaz, ya que de acuerdo a las leyes tradicionales de la tierra de Judá, el hijo de Ruth, Obed, (el servidor), es hijo de viuda, puesto que Boaz pasa a ocupar el puesto del esposo muerto, restableciéndose con el fruto de este levirato, el lazo de la genealogía de David, de la que nacerá el propio Cristo.

Los masones podemos reconocer en este relato del Libro de Ruth una historia simbólica, tremendamente rica y muy cercana a nosotros mismos por cuanto nos consideramos "Los Hijos de la Viuda".

Julius Schnorr von Carolsfeld. Ruth y Boaz,  pintura de 1828

El que Ruth, ante la disyuntiva de desligarse de la Tradición donde fue recibida por matrimonio, esto es, libremente y por amor, decidiera permanecer vinculada a ella, ofrece una correspondencia simbólica perfecta con el propio proceso de la iniciación, y con las pruebas de que consta, las que siempre exigen un acto de afirmación permanente. Un acto que nos de la medida de nuestra libertad.

Tras recibir la iniciación virtual, el aprendiz masón debe perseverar por comprender los símbolos y los ritos de la tradición a la que se ha adherido, procurando a través del estudio y la investigación desvelar su mensaje, para que esa iniciación se haga efectiva. Por ello es imprescindible integrarse totalmente en la Orden, confiar en los símbolos y ritos que la Masonería, rama de la Tradición Primordial, ha puesto a nuestro alcance, convencidos de que sólo la adhesión sincera al modelo habrá de culminar dándonos los frutos que nuestro propio esfuerzo habrá merecido. Convencidos de que sólo el conocimiento del modelo nos habrá de dar la cualificación que necesitamos para trascenderlo.

Recordaremos que es precisamente en la columna B, donde los aprendices masones reciben su salario, como Ruth recibió de Boaz, el cereal que ganó con su trabajo. El hecho de que en algunas Logias la Biblia se disponga abierta justamente por el Libro de Ruth, muestra la importancia que para los masones tiene el mensaje implícito en esta leyenda mítica, que aparece además como símbolo en ciertos altos grados.

En realidad se trata de ser coherente con el propio camino emprendido, con un "ponerse al orden" de aquella energía que nos hizo tomar una decisión y una vía en busca de una salida vertical que nos libere del plano chato de una existencia vulgar. Cualquier resultado que obtengamos dependerá de la importancia que demos en nuestra vida a esa toma de decisión inicial, y de la perseverancia en el estudio y el trabajo, pues en eso radica el rito del masón, y por consiguiente es el único modo capaz de hacernos vencer flaquezas y pérdida de memoria. En definitiva si en algún momento ha existido furor intelectual, la tarea consiste en conseguir mantener el fuego vivo, es decir nuestras ganas de Conocer, o la pasión por el Conocimiento.

Tanto Orpá como Ruth tienen en sus manos la decisión de seguir o no la Tradición de sus esposos; ya que a ambas se les presenta la oportunidad de escoger libremente continuar adheridas o por el contrario desvincularse de ella; es pues una referencia simbólica que tiene que ver con el libre albedrío, y en definitiva con la opción de escoger, que siempre es una manera de definirnos. El masón, como Ruth, debe seguir a su corazón y sus más nobles sentimientos antes que el argumento razonado y egoísta por el que se decanta Orpá. Seguir lectura: Hermetismo y Masonería. La Logia Viva.

domingo, 29 de octubre de 2017

ARTE MUSICAL: Arquitectura del Cosmos


Autor: Federico González

La música occidental nace míticamente con la lira de Apolo y el patrocinio de las musas, de las cuales deriva su nombre, y Platón en el "El Banquete" la da como invención de Olimpo, aunque debemos vincularla también con los martillos de distintos pesos que oyó sonar Pitágoras en una herrería, adaptando posteriormente esa escala a una cuerda cuyo sonido está dado por las proporciones de su largo, la cual conforma el monocordio —imagen del monocordio universal— que se constituye en un modelo permanente de la Teoría musical posterior, capaz de sintonizar (sinfonizar) con la armonía de las esferas y su música celeste, ya que los distintos sonidos y sus proporciones son expresiones de la manifestación cósmica, a la que reflejan. Estas relaciones y especulaciones entre la música, la cosmología y la metafísica son propias de todo el pensamiento occidental y se han continuado sin interrupción hasta nuestros días. El propio Pitágoras, seguido por Platón, establece proporciones numerales y geométricas y las vinculaciones que las unen a la música como reveladora de la estructura y perfección cósmica e intermediaria entre sus niveles. Pero no es sólo eso, estas proporciones establecen también las normas de la arquitectura y las artes visuales, el plano de la ciudad, el metro poético, y se reflejan en todos los aspectos culturales e institucionales, como ha sucedido no sólo con los pueblos de ascendencia greco-romana o hebreo-cristiana. Seguir lectura...


Logia Musical
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domingo, 1 de octubre de 2017

______COSMOGONÍA MASÓNICA________



Emblemas Simbólicos de los Tres Primeros Grados de la Masonería

Según el Rito Escocés Antiguo y Aceptado


1er.  Grado.


Aprendiz


2º Grado 

Compañero 



3er Grado


Maestro

miércoles, 7 de noviembre de 2012

IDEAS-FUERZA EMANADAS DE LA MASONERIA

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IDEAS-FUERZA EMANADAS DE LA MASONERÍA
PARA LA UNIDAD DE TODOS LOS TALLERES

"No ponderes a tu hermano,tampoco lo desprecies"


Fortuna. Logo de "El Taller. Revista de Estudios Masónicos".  

domingo, 2 de septiembre de 2012

SIETE MAESTROS MASONES



PRÓLOGO

 Autores: Federico González y Francisco Ariza

Presentamos aquí una selección de planchas y trabajos leídos por los masones que han conformado las distintas Logias de la Obediencia Gran Logia Operativa Latina y Americana. La voz de la Tradición se hace sentir en estos trazados de arquitectura de los distintos miembros de esos talleres, aunque todos finalmente se refieren y culminan en lo mismo: el Gran Arquitecto del Universo.

Esta coincidencia signa las distintas voces y hace que un mismo discurso, una cadencia, que podría ser también un gesto, se advierta a lo largo de esta compilación; no sólo una misma intención, sino también una pareja entonación de un canto riguroso. Son, como se dice en uno de esos trazados, radios emanados de un mismo Centro, evocando así la idea de Armonía con que se realizan los trabajos de una Logia viva, idéntica al Cosmos y a la Inteligencia que lo hace posible.

También fijan modelos de pensamiento y coagulan energías arquetípicas en el seno de la Orden Masónica, que se muestra así como la heredera de una corriente de pensamiento que discurre a lo largo de la historia de Occidente. De los presocráticos y Platón hasta nuestros días, ideas vehiculadas a partir "oficialmente" de comienzos del siglo XVIII, pero cuya existencia, atestiguada por numerosos documentos, la reconocen en la Edad Media y el Renacimiento, y aún antes, como heredera de los collegia fabrorum romanos, vinculados con el simbolismo constructivo y por lo mismo con la Masonería.

Tal vez alguien pueda pensar que los autores de esta selección no han tenido en cuenta el "secreto masónico", ante lo cual diremos, en primer lugar, que la Masonería no es una Orden secreta sino discreta, y en segundo término que el verdadero "secreto" es, como en toda organización iniciática, de naturaleza metafísica y permanecerá por tanto inaccesible sin ser revelado jamás. Por otra parte, aquello que es estrictamente secreto para la Masonería son exclusivamente las palabras de paso, los toques y los signos, y de estos aquí nada se dice.
                   
No sólo hemos mantenido el nombre de Siete Maestros Masones que figuraba en el anterior volumen publicado por esta editorial, Símbolo, Rito, Iniciación: La Cosmogonía Masónica, aclarado que la mayoría de ellos también colaboran en éste, sino que se ha dado lugar igualmente a trazados de nuevos maestros que se han ido sumando a los siete originales y que trabajan en distintos talleres.

Fuente: La Logia Viva

martes, 18 de enero de 2011

¡HUZEI, HUZEI, HUZEI!


Autor: Siete Maestros Masones



Huzei, Huzei, Huzei, es una expresión que está relacionada con la Fuerza que emana del Gran Arquitecto del Universo, de donde el masón extrae su fuerza, y es por eso que los hermanos la repetimos con gran energía, tanto durante el rito de apertura de la Logia como en el de su clausura, y en esta alocución participan todos los miembros del taller. Concretamente la "aclamación escocesa" ¡Huzei, Huzei, Huzei! se pronuncia justo después de haberse consagrado el Templo a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo y a petición del Venerable Maestro que pide a todos que le asistan con fuerza y júbilo en la ofrenda de los trabajos que acaban de iniciarse. Lo cual indica que estos deben ser emprendidos con energía, y vividos como un rescate de la luz oculta entre las tinieblas que supone el mundo profano, equivalente a un viaje simbólico en busca del conocimiento que se opone a la ignorancia.
Nuevamente, y a petición del Venerable Maestro, la expresión se repite en el momento en que los trabajos se cierran y los hermanos están prontos a separarse y por tanto necesitados de ánimo para mantener despierta y en alerta la conciencia una vez clausurada la hora de la reunión.
La aclamación ¡Huzei, Huzei, Huzei!, va seguida de la divisa "Libertad, Igualdad Fraternidad" y es, además, la proclama con la cual todos los asistentes a una tenida celebran unánimemente con alegría, algún acontecimiento que tenga que ver con el bien general de la Orden, de la Logia o de algún hermano en particular.
Pero sobre todo la aclamación escocesa, como la divisa "Libertad, Igualdad, Fraternidad", o también el "¡Viva, Viva, Siempre Viva!" que se emplea en otros Ritos, es una exclamación de poder tal cual son todas las palabras de invocación al ánimo y al valor con el cual deben acometerse las grandes empresas, aquellas donde es de vital importancia para asegurarse la victoria, mantener la unidad de las voluntades, pues ya se sabe que es en la unión donde está la fuerza. Por eso, esa arenga, es un grito que proclama la imperiosa necesidad que hay en el Mundo de alcanzar la unidad entre los hombres y como mínimo, entre todos los masones, pues aunque participemos de Ritos diferentes lo que cuenta, al fin y al cabo, es que todos juntos conformemos la Gran Logia de la Masonería, representada por cada una de sus Obediencias y talleres donde se repite con el ánimo adecuado ese grito de invocación unísono de glorificación a una idea, la Unidad del Ser, simbolizada por la unión entre los hermanos de la Logia que hacen la proclama.
En verdad, sólo después de esta aclamación unánime, ¡todos a una!, comienzan verdaderamente a ejecutarse los trabajos de una Logia, pues si la primera parte del ritual de una tenida tiene que ver con los símbolos y los ritos de fundación y consagración del espacio, este clamor alienta a la acción, aunque no a cualquier acción, sino a un estado del alma similar a poseer una determinada energía con la cual ayudarnos a lograr la unión perfecta entre los hermanos con el fin de que podamos, todos juntos, expandir la luz obtenida a través del rito regenerador, en todos los ámbitos de nuestra vida.
Sin embargo el poder de esta aclamación, que la Logia vive como acto expansivo, activo y yang, sólo es efectivo, no lo olvidemos, si nace de una íntima concentración, de un silencio interno y de un corazón sincero por parte de cada uno de los miembros que la proclama, y cuya confianza la tenga depositada en el estudio y la meditación de los símbolos que la Masonería tiene a nuestro alcance, de tal modo que sea de esa revelación directa, obtenida del esfuerzo del propio trabajo de donde cada uno de los hermanos extraiga la fuerza que finalmente ayude a construir la Logia. Ya que la alianza entre los hermanos es el símbolo de la Unidad del Gran Arquitecto que desdoblándose en miríadas de seres produce la manifestación, siendo esta la verdad que protegemos en nuestros corazones, la que nos une a todos los verdaderos iniciados y es, por cierto, y valga la paradoja, el secreto masónico que con mayor ardor se grita y símbolo del misterio de la confraternidad.
Porque el masón, el verdadero masón, no trabaja con hipótesis, ni especulaciones, ni está interesado en las luchas de poder tanto políticas como religiosas, negocios éstos abocados al fracaso por cuanto abonan las mentes de aquellos que las disputan haciendo nacer en ellos la discordia, camuflada en los separatismos, los fanatismos, las injusticias y las corrupciones del planeta, todo lo cual es una ofensa a la Diosa Inteligencia, abanderada de la causa ma­só­nica. Nuestro objetivo es construir el Templo Universal, cuyos planos siguen las leyes de la Cosmogonía diseñadas por el G.·. A.·. D.·. U.·.
La Masonería es una escuela de aprendizaje, una vía hermética e intelectual de la doctrina tradicional transmisora, a través del rito y del simbolismo constructivo, de una enseñanza ancestral basada en la Ciencia de las analogías y las correspondencias capaz de ayudarnos a desentrañar el misterio del cosmos y de todos los seres que lo habitan. Es pues propio de la Vía Simbólica mediar entre los distintos niveles de la realidad empezando por el descubrimiento de la propia identidad, puente hacia el Conocimiento esencial. Es mediante la Ciencia Simbólica, que nos enseña a descubrir el Orden Universal, que podemos comprender lo absurdo de las discordancias entre los seres, lo cual es una ilusión burda nacida de la ignorancia y del fanatismo. La falta de conocimiento de ese Orden se traduce, entre otras cosas, en una total ausencia de valores que han abocado al fracaso a los hombres de hoy.
Por eso los grandes iniciados, y los auténticos maestros de todas las tradiciones siempre nos instan a que investiguemos los secretos de la Cosmogonía, a que conozcamos sus leyes, y a que construyamos con conocimiento. Recordándonos que nuestros símbolos no son alegorías, son una ciencia hermética, tradicional, verdadera y muy efectiva. Alertándonos además que debemos mantenernos atentos, y no faltar al deber: expandir la luz en el Mundo.
Hay que imponerse a la estulticia y anunciar que sólo el Conocimiento hace libres a los hombres y nos da la medida de nuestra propia dimensión, clamar que el espíritu y la materia, que el cielo y la tierra, conforman un todo jerarquizado, y que es el hombre, el iniciado, el que establece la comunicación entre ambos.
Comprobemos cómo los masones, los verdaderos masones, los maestros herméticos, nunca se conformaron a la injusticia, a la falta de escrúpulos, a la falta de libertad para el crecimiento de los pueblos, difundiendo en cambio la Cultura, difundiendo la Ciencia Sagrada. Nuestros útiles, nuestras herramientas, nuestros símbolos no dejan resquicio al equívoco. La construcción ha de ser siempre vertical, siempre ascendente, trabajando constantemente a la Gloria de Aquel que nos da la fuerza, el Gran Arquitecto del Universo, al que ofrecemos todos nuestros esfuerzos y en el que está permanentemente depositada nuestra esperanza.

NOTA: Este trazado pertenece al volumen de arquitectura: La Logia Viva, Simbolismo y Masonería, publicado por Ediciones Obelisco, Barcelona, julio 2006. (Leer presentación a cargo de Federico González y Francisco Ariza)
 

Cantero


jueves, 13 de enero de 2011

Algunos Símbolos del Grado de Compañero


Autor: René Guénon



Considerando que la mayor parte de los artículos del presente mes (Mayo de 1998) giran en torno a la simbólica del grado de Compañero, hemos creído oportuno recoger varias reseñas que Guénon hizo de algunas revistas masónicas de su época, y que tratan muy sucintamente de diversos símbolos de ese grado, especialmente de la letra G y la Estrella flamígera, así como de algunas nociones clarificadoras sobre las herramientas, el arte y el oficio. (El Taller)


Compagnon du Tour de France. Enero y Marzo de 1940 (incluido en Etudes sur la Franc-maçonnerie et le Compagnonnage tomo I, págs. 311-312).- Contiene un buen artículo sobre El Util, por el C:. Georges Olivier, de donde extraemos estas justísimas consideraciones: "El útil engendra el oficio; el oficio, las artes; en la edad media, oficio y arte eran sólo uno... El útil es a la medida del hombre; lleva en él, sobre él, la personalidad de su maestro... En el taller, el útil adquiere a los ojos del iniciado el valor de un objeto sagrado. ¿No es acaso el taller un templo donde se medita, se estudia, donde se cumple un trabajo: una parte de la obra universal?... En cualquier tiempo, sin duda, el útil fue considerado como un símbolo... Se encuentra en nuestros museos banderas bordadas del santo llevando el útil y la divisa del cuerpo de oficio: vestigios y testimonios de una época en donde se compenetraban intensamente la vida económica y la vida espiritual, donde el trabajo materializaba la fe, y donde la fe espiritualizaba el trabajo. Símbolos también, y desde diferentes puntos de vista, la escuadra y el compás de los Compañeros, que, añadiendo el útil distintivo de la profesión, han querido ver la unión de lo intelectual y de lo manual en un mismo obrero: el Artesano". Sería deseable que estas reflexiones fueran observadas por aquellos que pretenden sostener la superioridad de lo "especulativo" sobre lo "operativo", y que creerían firmemente que el simbolismo es patrimonio de los "especulativos" únicamente. Tan sólo tenemos reservas sobre un punto: no es exacto decir que la máquina es un "útil perfeccionado", porque, en cierto sentido, ella es más bien lo contrario: mientras que el útil es de alguna manera un "prolongamiento" del hombre, la máquina reduce a éste a no ser más que su servidor, y si es cierto que "el útil engendra el oficio", no lo es menos que la máquina lo mata; pero, en el fondo, puede que sea éste el verdadero pensamiento del autor, puesto que enseguida afirma que "en nuestros días, la máquina suplanta al útil, la fábrica al taller, la sociedad laboriosa se escinde en dos clases por la intelectualización de la técnica y la mecanización de la mano de obra, que preceden a la decadencia del hombre y la sociedad".

Continuar la lectura del artículo en "El Taller. Revista de Estudios Masónicos".


Imagen de Cabecera: Cuadro de Logia de Compañero.


Cantero geómetra









miércoles, 13 de enero de 2010

La Simbólica de la Apertura de la Logia


Autor: Francisco Ariza


El ritual de apertura y clausura de la Logia masónica es, junto a los manuales de instrucción y los símbolos que aluden a la construcción, el legado que la Masonería actual ha recibido de la antigua Masonería operativa. Esto ha permitido que se continuara conservando la descripción simbólica de la cosmogonía, y por consiguiente, la posibilidad de acceder a su conocimiento y comprensión. De esta manera lo fundamental del Arte Real masónico, que ejemplifica el proceso que conduce a ese conocimiento, se ha perpetuado a través del tiempo, y con él el Espíritu de esta organización iniciática de Occidente. Esta sería la principal razón de que la Masonería continúe siendo una tradición viva con todos los elementos necesarios para hacer efectiva la realización espiritual. Por otro lado, el que muchos miembros de la Masonería ignoren el verdadero contenido iniciático y esotérico de la Orden a la que pertenecen, en nada altera la validez de la iniciación masónica, ni disminuye su fuerza para quien esté interesado realmente en un trabajo interno serio y ordenado, y sepa ver más allá de la apariencia formal e «institucional» con que se reviste y «cubre» esta tradición para expresar la primordialidad de su mensaje, el que constituye su esencia y su razón misma de ser.
En esta primera parte vamos a ceñirnos especialmente a la simbólica del ritual de apertura de la Logia, ritual que consagra, en el verdadero sentido de la palabra, los trabajos que en ella se cumplen. En efecto, mediante dicho ritual, lo que no era sino un lugar cualquiera, deviene un templo, esto es, un espacio sacralizado y significativo. Gracias a la acción de las energías espirituales vehiculadas por los símbolos, palabras y gestos rituales, podría decir se, que ese lugar es «transmutado» en algo esencialmente distinto de lo que era. De ahí, por tanto, la importancia de que el ritual sea practicado lo más perfectamente posible, siguiendo con la máxima escrupulosidad lo en él prescrito, y sin alterar, suprimir o modificar sin razón alguna ninguno de los elementos que lo constituyen, ya que en el respeto a los mismos reside precisamente la eficacia del propio rito. Naturalmente esto no quiere decir que los gestos rituales se repitan de una manera «mecánica», sino que al tiempo que se realizan han de comprenderse las ideas que vehiculan, que hablan de una realidad arquetípica, siendo uno con ellas, pues el rito no es otra cosa que el símbolo hecho gesto. Por consiguiente, el ritual ha de vivirse como lo que realmente es, como un conjunto o un todo ordenado y armóni co en donde cada una de las partes que lo conforman se corresponden mu tuamente entre sí. Se trata, por tanto, de un organismo que está vivo, y que actúa de acuerdo a los estímulos que recibe, es decir en cuanto se pone en práctica de una manera consciente. Es por eso que si una de esas partes faltara el ritual entero se resentiría, perdiendo «fuerza y vigor» la influencia espiritual que a través de él se transmite.

Para su mejor explicación, podemos dividir el ritual de apertura en cuatro partes:

- Asegurarse de la «cobertura» de la Logia.

- Comprobar la regularidad iniciática de los asistentes y determinación del

espacio simbólico

- El encendido de las luces y el trazado del cuadro de Logia.

- Descripción del tiempo simbólico y consagración de la Logia

Continuar la lectura en "El Taller. Revista de Estudios Masónicos"- Dirigida por el autor de este artículo.


Imagen de la cabecera: Cuadro de Logia de Aprendiz

Colección de láminas de Arte y Símbolo Masónico. British Museum